lunes, 12 de diciembre de 2011

LA PIEL QUE HABITO


Me daba tanto miedo esta película que en su momento no fui a verla al cine. Y es que la carrera de Almodovar lleva algunos años en franca decadencia: La mala educación, Volver, Los abrazos rotos y ésta que nos ocupa ahora son buena muestra de un director/guionista que fagocita sus propias ideas, mostrándolas una y mil veces (Volver), tanto que lo que en su momento resultó fresco y divertido se torna repetitivo e indigesto. Ya estamos ahítos de ese "humor" manchego tan suyo, esos personajes, esos diálogos, ese universo... Esto por un lado, pero luego tenemos al director que adapta textos ajenos, como con la terrible Carne Trémula, basada en una cojonuda novela de Ruth Rendell, muy en la zaga de los textos de la gran Patricia Highsmith y que nuestro amigo convirtió en no se sabe bien qué: ¿un thriller, una historia erótica...? Todo ello coronado por la gran interpretación de Liberto Rabal. El que suscribe hubiera preferido una y mil veces a Jorge Sanz, pero claro, Almodovar es tan suyo...
Pues bien, centrémonos en esta última incursión. Algunos críticos la definían como una historia de terror. Y puede serlo, pero no por lo que cuenta, sino cómo lo cuenta: Un estreñido científico que vive en Toledo (Antonio "gran carrera americana" Banderas) recrea a su mujer muerta en un chico al que previamente a secuestrado y que casi violó a su joven hija, provocando el posterior suceso de ésta... ¿Os queda claro? Bueno, tranquilos, el tito Pedro os ayudará con carteles como "4 años después" o "Volvemos al presente". Veamos, creo que la gente que ve estas pelis ya tiene la facilidad para saber lo que es un flashback o una elipsis sin que se les indique en la pantalla.
Leí por ahí que mucho del público en su estreno europeo se reía en las escenas más dramáticas. Yo ni eso, es una historia fría, gélida. No te identificas con ningún personaje y el comportamiento de cada uno tampoco los justifica.
Y, por favor, si tiene que volver a sacar a su hermano Agustín que lo haga de fondo, no en una escena con diálogo y todo, en las que el productor demuestra lo "gran" actor que es...
En fin, no he leído la novela Tarántula de Thierry Jounquet en la que se ha basado el director manchego para cometer tal estropicio cinematográfico pero casi puedo asegurar que la ha destrozado.

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