martes, 11 de diciembre de 2012

EXCISION

La joven Pauline está pasando por una difícl en su vida. Sus compañeros de instituto la ignoran y/o detestan, los profesores la evitan, su madre siempre está incordiando y su padre, bueno, el vive en una nube... La única persona con la que se lleva bien y a la que quiere, es su hermana pequeña, Grace, que padece una enfermedad pulmonar, aunque su aspecto es del todo saludable. Pauline tiene extraños sueños. Sangrientos, llenos de violencia y de imágenes perturbadoras y enfermizas. En ellos es una mujer atractiva, una reina cruel y silenciosa, que explora el interior de sus víctimas. Pero Pauline tiene un plan. Bueno, varios. El primero es perder la virginidad y para ello recurre a Adam, uno de los chicos más populares del lugar. Pese a su dejadez y aspecto algo repulsivo, éste acepta la proposición, aunque las cosas no saldrán de la forma que él piensa. Y es que Pauline es algo retorcidilla. Su existencia continúa, con el constante control de su agobiante madre (genial Traci Lords), que la obliga a asistir a un baile, pese a que ella ya ha superado al edad y se va a ver rodeada por chavalines. El vaso de la paciencia de Pauline se va llenando y el final de su terrible plan está cerca. La vida ya nos erá igual para nadie. Esta película, opera prima del director Richard Bates Jr. mezcla esa fascinación por lo extraño, lo bizarro, de Richard Cronenberg, con el cinismo y el humor socarrón de John Waters (que además interpreta a un ¡cura! en al cinta). En ella analiza el periodo adolescente de una incomprendida y los límites que rebasa una mente enferma y falta de cualquier ayuda. Hay que destacar el doble papel de su protagonista, Annalyne McCord, y unos secundarios de lujo (Waters, Malcom McDowell, Traci Lords, Ray Wise...)

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