sábado, 11 de junio de 2011

UNA MUJER, UNA PISTOLA Y UNA TIENDA DE FIDEOS CHINOS


¿Quién podría imaginarse que el Maestro Zhang Yimou dirigiría un remake de la primera película de los norteamericanos Hermanos Coen, Sangre Fácil? Pues bien, después de dos años de su realización llega a nuestras pantallas y os preguntaréis: ¿Qué aporta el director chino a un material ya bueno de por sí?
Pues sobre todo el cambio de tono, donde los Coen eran oscuros, ásperos, Yimou transforma esta historia en un divertido sainete, de colores chillones e interpretaciones histriónicas que, curiosamente, se adapta como un guante a la trama.
En medio del desierto hay una tienda de fideos chinos regentada por Wang, un celoso tipo que sabe que su esposa se la está pegando con el joven y nervioso Zhang. Sus temores son justificados por un frío oficial de la policía (impagable la aparición de las fuerzas del orden...) al que encarga eliminar a la pareja. Pero todo va a liarse de una manera que ninguno de sus protagonistas podría esperar y el egoismo, la codicia y la crueldad llevarán la historia hasta sus últimas consecuencias.
El realizador juega con pocos personajes, los colores del desierto y poco más. Atención a cómo Yimou adapta escenas que ya son clásicas a un entorno y otra época totalmente diferentes al del producto original, elaborando un remake-homenaje a la gran ópera prima de los talentosos Joel y Ethan.

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