lunes, 27 de junio de 2011

LA HERENCIA VALDEMAR 2: LA SOMBRA PROHIBIDA


Si con la primera parte de esta historia ya nos quedamos un poco traspuestos, con el desenlace no creeréis lo que estáis viendo:
Aparece un tipo que hace de Lovecraft, que más que el escritor parece un hijo secreto de Luis Ciges. Sorprende su expresividad...
¿Porqué si los dos empleados de la todopoderosa inmobiliaria se dirigen al caserón Valdemar y llegan pronto y bien, el detective "interpretado" por Óscar Jaenada viaja en un tren tipo Orient Express? ¿Para disfrutar de las vistas, tal vez?
Uno de los zumbados que retienen a la tasadora, Silvia Abascal, cree que unos muñecos son personas que le dicen cosas. En la persecución final rescatarán a un bebé, que resulta ser un muñeco. El niño debe ser sacrificado en un altar y así lo hace Eusebio Poncela, sólo dándose cuenta de que es un muñeco cuando algo parece ir mal en el rito. Por esta escena sola deberían de darle al director y guionista un Goya al despropósito.
Los actores, del primero al último, para matarlos a todos. Sobreactuados, de sus bocas salen frases que ni ellos mismos se creen... Inenarrable.
Y sí, al final sale Cthulu. No demasiado mal hecho, pero vamos, si esa era la gran amenaza que profetizó H.P. Lovecraf, podemos seguir durmiendo tranquilos...
En fin, es una gran hazaña crear una productora propia y conseguir financiación para estás dos películas. El problema es la falta total de talento en su principal responsable, José Luis Alemán.
Lo que si os garantizo es un buen rato de carcajadas, lástima que no era lo que sus creadores buscaban...

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