sábado, 18 de febrero de 2012

THE GREY


Un hombre escribe una carta de despedida, está en una factoría en mitad de la nada. Sólo los rodean la nieve, bosques y hambrientos lobos. Ese hombre, Ottway (Liam Neeson) recuerda los únicos momentos felices que tuvo en su vida, junto a su esposa. De vuelta a la realidad, trata de acabar con su vida, pero se ve incapaz de hacerlo. Es un hombre roto, sin fuerzas para continuar viviendo, pero de pronto y sin esperarlo se tendrá que enfrentar a una situación que lo sacará de este letargo emocional.
El avión que transporta a varios trabajadores de vuelta a sus casas se estrella, muriendo la mayoría. Los pocos supervivientes, entre ellos Ottway, deberán aprovechar los pocos recursos con los que cuentan, ya que tanto las extremas condiciones en las que se encuentran, como una terrible manada de lobos, los amenazarán en todo momento. Ante ellos se encuentra un peligroso camino, sin destino, del que pocos regresarán.
Joe Carnahan vuelve a hacer una muy interesante película. Desde Narc había dando bandazos creativos, como la Tarantiniana Aces Calientes y el fallido reboot de El Equipo A. Aquí se encuentra en su salsa, con la historia de unos perdedores. Gente, la mayoría, que están en ese lugar para huir de sus vidas y que a la fuerza, tendrán que apoyarse los unos a los otros si quieren salir con vida de este infierno blanco.
Amarga, con una dureza algo poética y con algunos momentos (los ataques de los lobos) que hacen que se te congele la sangre y un Liam Neeson muy creible, en una imagen que cierra la cinta impagable e inimaginable.

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