miércoles, 27 de octubre de 2010

SERIES QUE NO VI EN SU MOMENTO: MAD MEN


Sí, he cometido un pecado mortal catódico no viendo esta serie desde el inicio de su emisión. Pero, queridos, uno no puede estar en todo. Además, como reza el refrán: Más vale tarde que nunca.
Mad Men es un retrato de la sociedad norteamericana a finales de los años 50 e inicios de los 60. Una fotografía fiel de el American Way of Life. Pero tras la brillante instantánea se esconden los pecados, excesos y secretos de una sociedad que distaba mucho de ser perfecta.
La acción nos sitúa en la agencia publicitaria Sterling Cooper, que cuenta con el genio de Don Draper, un auténtico hacha en el mundo del diseño publicitario. Rodeado de un equipo de jóvenes talentos, tratan de atraer a su firma a las más famosas compañías del país y a otras que no lo son tanto.
Draper es un hombre de familia, casado con Betty, una espectacular belleza que siempre llama la atención y ambos tienen dos hijos. Su carrera va viento en popa, gana mucho dinero y tiene todo lo que un hombre puede desear. ¿O no?
Sin desvelar nada diré que Don Draper es un personaje con múltiples facetas, muchas de ellas oscuras y que, pese a tenerlo todo, no conoce la palabra felicidad.
Pero es que no hay personaje que se libre de la purga: La atractiva jefa de secretarias Joan, cuyas mareantes curvas atraen todas las miradas masculinas y que sin embargo, no encuentra la estabilidad sentimental que añora; la joven Peggy, nueva secretaria de Draper, que sufrirá en sus carnes los excesos de una sociedad machista hasta la naúsea pero que poco a poco irá conociendo las reglas de un juego en el que demostrará maestría; Roger Sterling, jefe de Draper: Mujeriego, fumador y bebedor excesivo (como la mayoría de los personajes); Pete Campbell, joven trepa, recién casado, envidioso del talento de sus compañeros y perdido en un trabajo que no le reporta satisfaciones, sólo dinero; Y finalmente, Betty Draper. Un auténtico demonio con cara de angel.
Rescata el espíritu del escritor norteamericano John Cheever y de relatos como aquella pieza de genio titulada El Nadador, al que dio rostro Burt Lancaster.
Matthew Weiner, el creador de la serie nos regala una obra de arte de la televisión. Dejad de lado lo que estéis viendo y haced un hueco. Merece la pena.

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