
Un extraño que aparece, de repente, en la ciudad.
Una camarera embarazada.
Acontecimientos apocalípticos.
Un segundo extraño que viene para borrar de la faz de la Tierra a la madre y su hijo.
Una carretera que se pierde, en medio del desierto.
¿Hablamos de Terminator? No, amigos, no. De los USA nos llega la última prueba de que algunos directores/guionistas piensan que un sector del público sufre de amnesia aguda (el otro son borregos palomiteros...). Y es que esta peli, cuyo trailer prometía bastante, nos deja con mal sabor de boca y encima pensando que han tratado de estafarnos.
Dios está asqueado de su principal creación, el hombre. Michael, uno de sus angeles, no piensa lo mismo y huye. Una vez llega tendrá que buscar al nonato, que, oh casualidad, está (dentro de su mamá) en una cafetería de carretera donde Cristo dio al última voz. A partir de aquí tenemos a una serie de personajes encerrados en el lugar y masacrados poco a poco por humanos poseídos (no me quedó muy claro por qué...), recordando a The Matrix... Y todo esto es para que el bebé pueda nacer y liderar a la humanidad, etc, etc...
Y bueno, que más se puede decir. Al menos dura poco y no se aburre uno, que ya es mucho.
Recomiendo una revisión de la cojonuda Angeles y Demonios (cuidado!, no el truño del Dan Brown y Ron Howard, ojo!, sino The Prophecy de Gregory Widen, con le genial Christopher Walken)
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