jueves, 4 de febrero de 2010

LA MÁQUINA PERFECTA


Saliendo a duras penas de un enfriamiento de caballo que me ha tenido varios días recluido en casa, recuerdo alguno de esos documentales que a veces ponemos para poder conciliar el sueño después de un buen almuerzo. En uno se hablaba de lo perfectamente diseñado que estaba el cuerpo humano. Y lanzo esta pregunta al viento: ¿Hay alguien, de entre 30 y 40 tacos, que no tenga algún tipo de enfermedad o la esté desarrollando?
Dolor de espalda y de huesos en general.
Pérdida de visión.
Problemas estomacales.
Stress, nervios.
Insomnio.
Alopecia galopante...
Y podía seguir. No conozco a nadie que no tenga alguno de estos padecimientos o incluso otro aún más raro.
Me da la impresión de que cuando cumplimos la treintena una luz se enciende en nuestro interior y comienza la fase de "avería". Y no hay vuelta atrás, al contrario. Ya puedes atiborrarte de pastillas, remedios caseros y sacarte el carnet de socio en un herbolario. Tu hasta entonces lozano cuerpo conoce lo que es el dolor y a partir de ahí tan sólo te queda convivir con él.
Una cosa. Da igual que hagáis deporte o que seáis unos alcohólicos y/o drogadictos. La guillotina cae igual para todos, de esta no se salva nadie.
Sabéis qué, ya no veo documentales. Prefiero reirme con SLQH. Es más sano, eso seguro.

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