sábado, 7 de septiembre de 2013

KICK-ASS 2

Si hubiera que establecer comparaciones entre la obra adaptada y el resultado, diríamos que ha habido un empate. El cómic original de Kick-Ass, crónica de un tipo de juventud friki a más no poder, de esos que siempre se llevan las tortas en los institutos, debería de haber concluido en su primer volumen. El éxito hizo que Mark Millar la continuara dando paso a su vena más salvaje, aumentando la violencia a la décima potencia y planteando una historia de gente normal que se convertían en superhéroes de pacotilla. Había buenos momentos como la violación de la compañera de instituto o la brutal muerte del padre de Dave, pero en conjunto la cosa quedaba como un "vamos a ver que muerte brutal se me ocurre".
Con la película pasa lo mismo, el argumento es prácticamente idéntico, pero han introducido algunos, lógicos, cambios. Chloe Grace Moretz ha crecido demasiado y ya nadie se la cree de niña pequeña, así que con el estirón viene un súbito y poco disimulado interés por el sexo contrario.
Lo mismo ocurre con Aaron Taylor Johnson, que ha convertido su cuerpo en un catálogo de músculos, como ya pudimos comprobar en Savages de Oliver Stone, por lo que la historia (con respecto al cómic) pierde bastante credibilidad.
¿La violencia? Bueno, no es para tanto, la verdad. Hemos visto cientos de películas donde se muestran cosas bastante más extremas, así que no comprendo la campaña de desprestigio de Jim Carrey...
La película no aburre, pero tiene poca alma. La anterior al menos estaba dirigida con talento por Matthew Vaughn, algo que no podemos encontrar en esta por ningún lado...

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