martes, 1 de octubre de 2013

LA ESPUMA DE LOS DÍAS

Adaptar una obra de Boris Vian que no pertenezca a su faceta literaria noir (Escupiré sobre vuestra tumba, Con las mujeres no hay remedio...) es tarea harto complicada, ya que esas otras piezas se desarrollan en mundos extraños, surrealistas, dadaístas y sobre todo se corre el riesgo de crear un producto para minorías, ya que el digamos, espectador  normal, no está acostumbrado a realizar un esfuerzo ante lo que se le ofrece en la pantalla.
Colin ( Romain Duris) es un bon vivant que pasa sus días yendo de fiesta en fiesta o a presentaciones literarias junto a su obsesivo amigo Chick, que compra y colecciona todo lo relacionado con el filosofo-escritor-performer Jean-Sol Partre. Nicolas es el mayordomo, cocinero y hombre de confianza de Colin y el día que éste se percata de que es el único del grupo que no tiene novia entra en un estado de desesperación, por lo que solicita la ayuda de sus amigos y en una fiesta termina conociendo a Chloé (Audrey Tautou), una joven tan alocada como él con la que iniciará una poética y mágica relación.
Todo marchará a las mil maravillas hasta el día de su boda. Esa misma noche, una volátil semilla se colará por la boca de Chloé y en uno de sus pulmones empezará a crecer un nenúfar...
La existencia de ambos cambiará, se transformará, tornándose oscura y empequeñeciendo la casa de la pareja. Colin comenzará a trabajar y algunas decisiones erróneas harán que el dinero se vaya agotando sin remedio, mientras que no mujer, peses a ser operada, no mejora de su dolencia.
Obviamente no es una película para todo el mundo, en la que al principio cuesta algo de trabajo entrar, pero poco a poco te vas impregnando de la magia de su director, Michel Gondry y como sale vencedor de una complicada tarea.

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