lunes, 18 de noviembre de 2013

WE ARE WHAT WE ARE

No soy nada amante de los remakes. ¿Por qué rehacer algo que ya de por sí es bueno? Hay múltiples ejemplos: Psycho, Desafío Total, Robocop... Pero de vez en cuando, hay excepciones en las que un director/guionistas con suficiente personalidad nos ofrece un producto con el que se llega, en ocasiones, a superar al original (Infiltrados de Martin Scorsese, por ejemplo) o cómo en la película que tratamos, partiendo de una premisa similar, toma un camino totalmente distinto, pero no por ello menos interesante.
En Somos lo que hay, su director y guionista Jorge Miguel Grau nos narraba el vuelco que les daba la vida a estos tres jóvenes, hermanos, el día que su padre fallece y ellos deben continuar con la "culinaria"tradición familiar. Estaba narrada de un modo más crudo y realista y las calles mejicanas eran el escenario de muchos de estos momentos.
Sin embargo, en esta versión de Jim Mickle, la fallecida es la madre y los hijos son dos chicas y un chaval pequeño en la América más profunda. El padre controla con mano de hierro a sus vástagos, que parecen salidos de un cuadro del siglo XIX, y los hace vestir ropas antiguas, mientras se acerca el "día" de esa cenas tan especial...
Tras unas violentas lluvias, el ayudante de el sheriff encuentra un fragmento de hueso y se lo da al doctor Barrow, que lo estudia y dictamina que pertenece a una persona. Va uniendo cabos sobre las desapariciones de mujeres en la zona, una enfermedad mental, lo que lo llevará hacia la casa de los Parker, con la intención de obtener información.
Una de las diferencias con la película original es que las chicas no terminan de aceptar su rol en la celebración, y tratan de despegarse de su autoritario padre. Mientras tanto, en forma de flashbacks, seremos testigos del inicio de la tradición familiar, que se remonta a mucho, mucho tiempo antes.

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