jueves, 27 de septiembre de 2012

VEGAS

1960. Ralph Lamb (Dennis Quaid), un duro granjero viudo que trabaja junto a su hijo y su hermano es requerido por el alcalde de Las Vegas para que cubra temporalmente el puesto de sheriff de la ciudad, ya que éste ha desaparecido. El adusto Lamb acepta, aunque sus métodos no son lo que podíamos definir como convencionales. La llegada a la ciudad de Vincent Savino, el propietario de uno de uno de los casinos, además de gangster, hará que el ambiente se enrarezca. La guinda del pastel será la aparición del cadáver de una chica, suceso que investigrá Lamb y familia con diligencia, ayudados por la bella fiscal del distrito, Katherine O´Connell (Carrie-Anne Moss). Se está convirtiendo en una costumbre que los episodios pilotos de las nuevas series vengan dirigidos por realizadores conocidos, Revolution por Jon Favreau, Last Resort por Martin Campbell y éste que nos ocupa por James Mangold. Pero este hecho no es sinónimo de calidad, ya que aunque Vegas está perfectamente recreada, cuenta con un casting bastante impresionante y en principio partía como una de las nuevas propuestas más interesantes, carece de chispa, fuerza. No hay un sello, una personalidad tras la cámara o el guión, y eso que uno de sus creadores, Nicholas Pillegi, escribió Uno de los Nuestros... Pasa un poco como con Magic City, aunque ésta carece de restricciones en lo que a sexo y violencia se refiere y al menos, la diferencia del resto. Un apunte final. El peso de los grandes personajes: Michael Chiklis no levanta cabeza desde su genial Vic Mackay en The Shield y va dando tumbos, interpretativamente hablando, sin lograr conseguir otro personaje a la altura. Una serie que se deja ver, pero que a estas alturas no es suficiente. ¿Está afectando la falta de ideas a la pequeña pantalla? ¿Qué va a pasar cuándos maravillas como Breaking Bad o Mad Men terminen? ¿Y que le ha pasado a Dennis Quaid, que de pronto se ha vuelto viejuno?

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