martes, 8 de mayo de 2012

BRAQUO

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Eddie Caplan, Walter Molighem, Theo Wachevski y Roxane Delgado forman parte de una división de la policía parisina que se ocupa de los casos más sucios y arriesgados. Su colega Max pierde los nervios con un acusado de violar a una mujer embarazada y cuando todo el departamento y los medios de comunicación se le echan encima, decide suicidarse. Eddie, el jefe del grupo y sus chicos van a cruzar esa línea invisible que separa lo legal de lo que no lo es y a partir de entonces tomarán un camino del que no hay regreso... El director galo Olivier Caplan, experto en en el cine de género negro (polar, en Francia) crea en el 2009 esta serie, cuya primera temporada consta de ocho entregas y que nos sumerge en ese mundo que él conoce tan bien (fue policía) y que ya ha descrito en sus películas (Asuntos pendientes, MR73 o Les Lyonnais). Si tuviera que compararla con algun otro producto televisivo, sería con la norteamericana The Shield, ya que habla de agentes que tienen su propio código moral y que con tal de cuidar entre ellos, son capaces de cualquier cosa: El taciturno, solitario y expeditivo Caplan, que vive en un barco; Walter, el músculo del grupo, que sin embargo se sumerge en su propia tragedia cada vez que vuelve a su casa; Theo, un golferas, enganchado a la coca, pero con bueno contactos en el submundo criminal y Roxane, una tipa dura, casada con un escritor varios años mayor que ella. Su padre también fue agente de policía. Las cosas se van a poner muy feas cuando su superior, que siempre ha defendido ante todos sus métodos y resultados, sea destinado a otro lugar. Comenzará una cacería entre su propio seno y los problemas serán casi imposibles de solucionar. Oscura, violenta, un retrato de los bajos fondos parisinos y de las grises vidas de los agentes de policía, que carecen de vida privada, sólo una placa y a sus compañeros. La segunda temporada fue emitida el año pasado.

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