Esta no es la primer película que cuenta la vida de Yip Man, el maestro de artes marciales que entrenaría a Bruce Lee, pero la diferencia principal de las protagonizadas por Donnie Yen es que ésta última está dirigida por Wong Kar Wai, el realizador de maravillas como In the mood for love o 2046. Y es su personalidad la que impregna esta historia ya conocida: las luchas entre las diferentes escuelas de lucha del país, el ataque de los japoneses y sobre todo (y esto si resulta novedoso) la relación entre Yip y Gong Er, la hija y posterior cabeza de familia de una de las más importantes escuelas. Entre ellos surge una historia de amor secreta, que solamente florece en las impresionantes escenas de lucha. Wai juega con la lluvia, las gotas, los ropajes, el mobiliario para ofrecernos varias set pieces de un preciosismo único. Si a todo esto le añadimos las grandes interpretaciones de Tony Leung como Yip y Zhang Ziyi como Gong nos encontramos con una sobresaliente película de artes marciales de autor.
En esta película se nos narra la juventud de la protagonista de Garganta profunda y el camino que la llevó a convertirse en una celebridad, con el sufrimiento que todo ello conllevó.
Linda (Amanda Seyfried) es una chiquita con los problemas propios de su edad y un secreto inconfesable (se quedó embarazada y tuvo un niño al que sus religiosos y rectos padres dieron en adopción). En una fiesta a la que acompaña a su rebelde amiga Patsy (Juno Temple) conoce a Chuck (Peter Saarsgaard) del que rápidamente se enamora. Una cosa lleva la otra y terminan casados.
Pero Chuck no es trigo limpio y además de ser adicto a varias sustancias, convence a Linda para que protagonice una película pornográfica que haría historia y la convertiría con rapidez en una figura pública.
Pero en estos años hubo otra historia paralela, un camino de sufrimiento y vejaciones que hicieron que finalmente huyera de Chuck y consiguiera liberarse de su yugo, una relación posesiva, violenta y que la llevó a ser víctima de los peores maltratos.
La película funciona bastante bien. la única pega que le veo es que tratando los temas que trata, es demasiado light (y eso que en los USA está calificada R...) y no muestra nada, quedando a la altura del biopic televisivo.
Pues sí, amigos. Neil Cross, el creador de la serie Luther ha confirmado que no habrá cuarta temporada. Eso sí, deja la puerta abierta para una posible continuación cinematográfica.
¿Y a mí que la tercera temporada me ha gustado más que la segunda...?
Y de regalo un bonito poster de la nueva temporada de Homeland.
Lo malo de hacer una ópera prima tan buena como District 9 es que el listón se eleva hasta tal punto que todo lo que venga después difícilmente va a contentar a los espectadores. Algo de esto ha ocurrido con la nueva película de Neil Blomkamp. No, no es que sea mala, pero hay algunos detalles que no terminan de convencerme, por tópicos e increíbles.
Max (Matt Damon), el protagonista es uno de los millones de personas que malviven en un planeta Tierra agotado, que se ha convertido en un inmenso suburbio. La ilusión de todos está en el cielo, y es la base Elysium, una especie de enorme club VIP donde residen los millonarios y los políticos, una élite que puede permitirse el tener en su casa un aparato que cura al momento todo tipo de enfermedad.
El director nos enseña unos edulcorados flashbacks de Max con una monja que le dice que él es especial y que algún día hará algo por lo que será recordado, además de compartir orfanato con una niñita morena llamada Frey.
Pues bien, Max resulta que es el pupas y es sometido a una letal dosis de radiación en su trabajo. Con sólo cinco días de vida por delante, quiere viajar a Elysium para curarse. Imposible. Recurre a los mafiosillos del barrio, que le colocan un exoesqueleto que aumenta su fuerza. Entre una cosa y otra vuelve a encontrarse con Frey, que es enfermera y tiene una niña que se muere (vaya casualidad). la cosa está clara, ¿no?
Mientras tanto, la gestora de Elysium, Delacourt (Jodie Foster) tira de los hilos para que no se le arrebate el poder que ostenta y cuando unos datos muy importantes son introducidos en al cabeza de Max, ordena su captura a un agente libre llamado Kruger (Sharlto Copley), un tipo que está como una cabra y que le va a hacer la vida imposible al protagonista.
Todo lo referente al diseño de producción, escenas de acción y efectos especiales merece un 10. Lo malo, poco convincente y manido es todo el trasfondo de la historia de Max y Frey. Es como si el director hubiera sido "obligado" a meterla con calzador, cuando la simple odisea del de Max hubiera sido suficiente.
Todo lo negativo no quita que la película sea extremadamente distraída y se pase en un plis plas.
Guionista de comic (Norma Comics). Articulista (Planeta de Agostini, Freek!). Traductor. Coordinador de las Tardes de Comic del Aytmo de Cádiz y de !Aviñetados¡ en Colophon. Co-propietario de Octubre Comics, la primera tienda especializada de la ciudad y muchas, muchas cosas más